martes, 8 de octubre de 2013

Concurso Canta y Relata


El Ministerio de Salud y Protección Social a través del convenio 036 de 2012 suscrito con el Fondo de Población de las Naciones Unidas, UNFPA, el cual tiene por objeto “Desarrollar, implementar y monitorear las estrategias de la gestión integral de Salud Sexual y Reproductiva”; ha establecido como una de sus líneas estratégicas de trabajo la generación de acciones para impulsar la prevención y atención integral de las ITS/ VIH/Sida.  

En el marco de tales actividades se está desarrollando una estrategia de comunicaciones en prevención dirigida a jóvenes, con miras a la conmemoración de este 1ro de diciembre Día Mundial de la Respuesta al VIH/Sida, una de las acciones programadas es un concurso "Canta y relata"

¿En qué consiste?
Compártenos tus ideas o tus mensajes frente a la prevención del VIH o el Sida, mediante una canción o un video viral que narre la prevención de la epidemia y relate cómo tu familia, comunidad, región o país responde al VIH/Sida

¿Quiénes pueden participar en el concurso?
• Aficionadas (os) o estudiantes de música de entre 15 y 29 años de edad, residentes en Colombia.
• Aficionadas (os) o estudiantes de realización audiovisual de entre 15 y 29 años de edad, residentes en Colombia.

¿Cómo participar?
• Las y los participantes pueden enviar una canción, y/o un vídeo viral originales e inéditos que no esperen el fallo de otro concurso o estén en proceso de ser producidos.
• Las canciones y videos virales deberán ser de la autoría y propiedad de quien las envía y estar exentas de derechos o responsabilidades con terceros: personas, modelos, empresas, instituciones, publicaciones, concursos, o cualquier instancia que solicite autorización para el uso de las letras y de las imágenes. En caso de presentar material protegido por derechos deautor, el participante acepta la responsabilidad.
• Antes de inscribirse, los interesados deberán leer los requisitos y bases de participación del concurso. Al enviar sus canciones y/o videos virales, las y los participantes aceptan:
 Los términos y condiciones de las bases.
 Que el jurado determine y resuelva de forma inapelable aquellas disposiciones contempladas y no contempladas en la presente convocatoria.
 Recibir por cualquier medio, información relacionada con las actividades del concurso de canción y vídeo viral juvenil CANTA Y RELATA: la Juventud y el VIH/Sida.
 Los participantes ceden a los organizadores el derecho de reproducir, difundir, publicar y exponer públicamente el material inscrito en el concurso, con el crédito del autor.

Este proceso de publicación es un ejercicio sin fines de lucro y con propósitos educativos.
El material sonoro y audiovisual debe responder a:
PREGUNTA: ¿Cómo tú, tu familia, comunidad, región o país responde al VIH/Sida?

¡Tan maricas!

Cuando conozco a un homosexual, de alguna forma, me siento identificado con su lucha, con su pasado, con ese presente incierto que todavía no le permite sentirse tan libre como quisiera porque aquí, en este país, tan dado a esa moral que no se inmuta por las masacres ni por la miseria, todavía hay un montón de puñados que se indignan porque el otro es “tan maricón” que no se merece nada.

Esa discriminación me avergüenza, me llena de terror, me irrita porque cómo es posible que todavía pensemos así. Pero así es, y no es que las cosas vayan mejorando.Según un estudio realizado por la Secretaría de Planeación de Bogotá, el 45% de las personas consideran que la comunidad LGBTI (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales) es un riego para la comunidad. La principal razón para considerarlos un riesgo es porque van en contra de lo establecido: la moral y las costumbres, la idea de familia, de Dios, etc. (El Espectador, 4 de octubre).

Lo anterior me duele porque yo sueño con un país incluyente, en el que no resulte ni un poquito incómodo descubrir que el otro es homosexual, donde una pareja de lesbianas o transexuales no teman salir a la calle cogidos de la mano, darse besos en los parques donde juegan niños y sacan a pasear a los ancianos. Donde ni siquiera se escuchen chistes mal intencionados. Ojalá tuviéramos más ciudadanos gays, más “irreverentes”, más distintos, más conocedores de sus derechos como personas para que este país deje de discutir si eso está bien o está mal y se concentre en lo que en realidad importa: que todos los ciudadanos que habitamos los 32 departamentos nos sintamos bien, se nos respete por igual, se nos den las mismas oportunidades sin importar lo que somos o profesamos. 

Respetar al otro es respetarse profundamente uno mismo porque en la medida que yo no tengo ningún reproche hacia el otro por lo que es, y la libertad que tiene para serlo, yo me legitimo en la diversidad.Si en verdad habláramos con el otro, si lo escucháramos, podríamos contribuir socialmente con la tolerancia, dar nuestros puntos de vista de primera mano, descubrir que aquel que describen como un “monstruo” no es más que otro ser humano, dichosamente distinto. El problema es que muchos se dejan llevar por esa voz, supuestamente legítima, que rechaza y deslegitima la diferencia. Cuando un sacerdote o un procurador, por ejemplo, dicen que esas relaciones no están bien, las pobres mentes, fácilmente manipulables, retroceden históricamente hasta sumirse en el miedo, en el rechazo que no entienden pero obedecen.

“Las soluciones sociales se muestran con más claridad cuando se consideran las desigualdades que acompañan los tres códigos modernos del respeto: hacer algo por sí mismo, cuidar de sí mismo y ayudar a los demás”, dice Richard Sennett en su libro “El respeto”, donde agrega: “Más que una igualdad de comprensión, la autonomía significa aceptar en los otros lo que no podemos entender de ellos. Al hacerlo, tratamos el hecho de su autonomía en igualdad de condiciones con la nuestra. La concesión de autonomía dignifica a los débiles o a los extraños, los desconocidos; hacer esta concesión a los demás fortalece a la vez nuestro carácter”.  

Ojalá esta Semana de la Diversidad Sexual, que empieza hoy en Bogotá, sirva para algo, ya es hora de que superemos la ignorancia, el desconocimiento hacia esta comunidad que ridículamente es acusada de promover la promiscuidad, la prostitución, las enfermedades y demás plagas que parecen sacadas del Antiguo Testamento, como si el resto de seres humanos estuviéramos libres de las consecuencias de tirar la misma piedra. 

Por: Diego Aristizábal
desdeelcuarto@gmail.com
@d_aristizabal

tomado de: http://www.elespectador.com/opinion/tan-maricas-columna-450856